También se presentó el aparato en sí. La nueva Play Station 4 es curiosamente parecida a la Xbox One, con un toque de cruza con la PS2. Al final, es una caja negra que protege un procesador AMD de ocho núcleos modelo Jaguar y gráficos Radeon, 8 GB de RAM GDDR5 (digamos… que es rápido), lector de Blu-ray capaz de 6x y 500 GB de almacenamiento interno.
A diferencia de Microsoft, Sony no fue preciso en la fecha de lanzamiento, solo indicó que estaría lista para Navidad. Sin embargo, no dudó en señalar el precio: $100 dólares por debajo de la Xbox One, 399 dólares / euros o 349 libras esterlinas.
Y como mencionábamos, tampoco tuvo reparo en dar una estocada explícita a la One al señalar con todas sus letras que “La Play Station 4 no impondrá ninguna nueva restricción sobre juegos usados”, mientras que la consola “no dejará de funcionar si no te has conectado en 24 horas”. Sony no necesitó más para que la audiencia se quemara las palmas en aplausos.